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Retablo de San Vicente Ferrer

Retablo de San Vicente Ferrer

Retablo de San Vicente Ferrer

Miguel del Prado (Documentado en València en 1517-1521)

Del convento de dominicos de San Onofre de Museros procede este retablo dedicado a san Vicente Ferrer que ingresó en el Museo con la desamortización del siglo XIX. La imagen del santo aparece en el panel principal rodeada por cuatro episodios de su vida alusivos a sus predicaciones y milagros: a la izquierda, arriba, una escena de la predicación del santo, y abajo, la curación de un endemoniado. A la derecha, en el panel de arriba, el milagro de la multiplicación de los panes y el vino y, en el de abajo, el entierro de san Vicente Ferrer con el milagro de la resurrección de dos difuntos. Las escenas narrativas de la vida del santo comenzaron a ser más habituales a partir de la publicación en 1510 de La vida de sant Vicent Ferrer de Miquel Peres.

La espiga la ocupa un Calvario, con Cristo crucificado rodeado por la Virgen María, san Juan Evangelista y santa María Magdalena arrodillada. La predela está presidida por Cristo en el sepulcro sostenido por ángeles, flanqueado por otros paneles con san Jerónimo y san Juan Bautista, a la izquierda, y san Francisco de Asís y san Onofre, a la derecha.

Este retablo fue un encargo de fray Juan Enguera, quien fuera prior del convento de Museros y uno de los más destacados dominicos de su época, llegando a ser confesor del rey Fernando el Católico, Inquisidor General de la Corona de Aragón (1507-1513), vicario general de la Orden dominica en la provincia de Aragón, obispo de Vic (1506-1510) y de Lleida (1510-1512) y aunque fue nombrado de Tortosa, no llegó a tomar posesión de esta diócesis al morir el 15 de febrero de 1513. El retablo probablemente sucedería a una manda testamentaria que tendría prevista la dotación de su capilla en el convento, pero no es de extrañar que el retablo se contratara unos años después del fallecimiento como sucede en tantas ocasiones.

De su autor, Miguel del Prado, sabemos que es un pintor de retablos que se encuentra documentado en València con seguridad por un breve período de tiempo, apenas cuatro años, entre diciembre de 1517, que contrata el retablo de la capilla del Rosario para el convento de Santo Domingo, y el 18 de julio de 1521, fecha en la que muere en Sagunt en la batalla de Almenara o de Morvedre, en el marco de la guerra de las Germanías.

En términos genéricos su estilo, a pesar de resultar un tanto seco y lineal, deriva básicamente de los Hernandos, Fernando Llanos y Fernando Yáñez de la Almedina, pues se inspira en sus modelos, sin reparo en ocasiones de repetir literalmente algunos de ellos. Así ocurre con el personaje que en el episodio de la Curación de un endemoniado aparece al fondo con los brazos extendidos hacia delante, trasunto del Pilato que Yáñez pinta en el Ecce Homo del propio Museo (Inv. 453) y cuya fuente remota se hallaría en un modelo de Filipino Lippi en los frescos de Santa María Novella en Florencia. La figura de san Vicente del panel principal, en cambio, está inspirada en una fuente más remota, concretamente en una imagen del santo dominico realizada por Joan Reixach, conservada en el Meadows Museum de Dallas, que debió adquirir cierto valor de icono entre los conventos valencianos de la orden. Las de san Jerónimo y Cristo muerto, en la predela, derivan de modelos de Sebastiano del Piombo extraídos de los famosos cuadros de este maestro traídos a València por don Jerónimo Vich poco después de su ejecución en 1516.

Datación:

ca. 1517-1520

Técnica:

Óleo sobre tabla

Dimensiones:

494,5 x 387 cm

Número de inventario:

175

Procedencia:

Convento de San Onofre, Museros (València)