Las postrimerías
Las postrimerías
Giovanni Bernardino Azzolino (Cefalú, 1572 - Nápoles, 1645)
Estas cuatro pequeñas esculturas en cera del italiano Giovanni Bernardino Azzolino, pintor, escultor y modelador de cera de éxito en el contexto artístico y social de los primeros años del siglo XVII en Nápoles, representan las imágenes de un niño (El alma en el Limbo, Inv. 490) y tres bustos (El alma bienaventurada, Inv. 491; El alma en el Purgatorio, Inv. 492; y El alma condenada, Inv. 493), cuya iconografía remite a la teoría de las Quattuor Novissima: la muerte, el purgatorio, el cielo y el infierno, pudiendo estar inspiradas en el oratorio Rappresentazione di anima e di corpo de Emilio de'Cavalieri (1550-1602), estrenada en Roma, en el Oratorio de Santa María de Vallicella, en febrero de 1600. Durante los años siguientes al estreno de la obra, diversas estampas difundieron imágenes de los estados de las almas desde el momento de la muerte hasta alcanzar el cielo, el purgatorio o el infierno. Las primeras estampas de estas iconografías fueron realizadas en 1600 por Pierre De Jode el Viejo (1573-1634), que fueron tratadas también por artistas como Raphael Sadeler (1560-1628/32) o Alexander Mair (1559 - ca. 1620), de cuyos ejemplares derivan directamente estas obras del Museo de Bellas Artes de València.
Los bustos realizados en cera, de mediano formato, cuentan cada uno de ellos con una enmarcación tipo vitrina que resalta enormemente la expresividad de la obra. El Alma en el Purgatorio se representa como un joven que eleva sus ojos llorosos implorando clemencia a un ángel que sobrevuela la escena. En el caso del Alma condenada, el rostro del personaje está completamente desfigurado por la contemplación de los demonios y el fuego eterno, con la boca abierta en un perpetuo grito. El Alma bienaventurada está representada por una joven bellísima, vestida con una túnica blanca y adornada con un rico collar, de gesto tranquilo, que eleva sus ojos hacia lo alto. Finalmente, un niño de corta edad representa el Alma en el Limbo.
La Iglesia de la Contrarreforma desplegó una compleja red de estrategias visuales para lograr la intensa conmoción de las almas. Estas imágenes, entre ellas las de Azzolino, se extendieron rápidamente constituyendo modelos inspiradores para otros artistas como su yerno, José de Ribera, o posteriormente Bernini y Ribalta. A pesar de la fragilidad del material, aún se conservan en oratorios, capillas y museos algunas de estas pequeñas esculturas en cera que muestran la rica aportación del modelo operístico al tema y su difusión en toda Europa a través del grabado.
Las obras de los ceraiuoli, artistas que se dedicaron al modelado de esculturas en cera, destacaban por el realismo y el virtuosismo técnico que conseguían en sus retratos, preludio del naturalismo barroco del siglo XVII.
Datación:
ca. 1600
Técnica:
Modelado. Cera policromada
Dimensiones:
Caja 15,5 x 13 x 6,2 cm c. u. / Figura 8 x 5,5 x 3 cm c. u.
Número de inventario:
490, 491, 492 y 493
Procedencia:
Donación de Francisco Fabián y Fuero, arzobispo de València (1780)