Un vado en el río Jordán
Un vado en el río Jordán
Antonio Muñoz Degraín (València, 1840 - Málaga, 1924)
El río Jordán supuso para Muñoz Degraín un mito purificador. El artista tuvo el convencimiento de que las mismas aguas que sirvieron a san Juan para bautizar a Jesús serían las más adecuadas para purificar sus pecados, tal como él mismo relató en una entrevista: «Fue interesantísimo el viaje a Tierra Santa. Me bañé en el Jordán para limpiarme de pecado. Este viaje me inspiró varias de mis mejores obras» (La Correspondencia de Valencia, 9 enero 1914, p. 1).
Como en otros de sus trabajos, Muñoz Degraín tomó bocetos y apuntes del natural, para después realizar el lienzo definitivo en el estudio madrileño, una vez concluido el viaje. En él mantiene la habitual composición de paisaje de sus últimos años, con un punto de vista alto, aunque aquí la ausencia de montañas permite distinguir el lejano horizonte y una parte generosa de cielo con las características ilusiones cromáticas de Muñoz Degraín. Pequeñas figuras, unas a pie y otras en camello, están tan integradas en el paisaje panorámico que casi pasan desapercibidas.
Detrás de los árboles, cuyas ramas hacia el cielo acentúan su verticalidad, se aprecia el vado del río que describe plácidamente un meandro y sobre una de sus pequeñas islas, un grupo de beduinos a camello.
La obra, muy probablemente, fue realizada entre 1902, tras su primera estancia en Palestina, y 1905, año del segundo viaje de Muñoz Degraín a Oriente Próximo.
Inscripciones: «MUÑOZ DEGRAIN» (Firmado. Ángulo inferior derecho)
obra.Datacion:
ca. 1902-1905
portlet.journal_content_structure_search-portlet.Tecnica:
Óleo sobre lienzo
obra.Dimensiones:
93,5 x 122 cm
obra.Numero.Inventario:
931
portlet.journal_content_structure_search-portlet.Procedencia:
Donación de Antonio Muñoz Degraín (1913)