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La Adoración del Niño Jesús

La Adoración del Niño Jesús

La Adoración del Niño Jesús

Vicent Macip (València, ca. 1475 - 1550)

Esta obra inédita, adquirida en subasta por la Generalitat en 2024, supone una aportación importante al catálogo de pinturas de Vicent Macip, uno de los introductores del lenguaje renacentista en tierras valencianas. La obra, de gran efectismo gracias al tratamiento de la perspectiva, la riqueza de los detalles y el diseño parcialmente clasicista de las arquitecturas, entronca perfectamente con la producción conocida del maestro valenciano y es el resultado de una significativa unión de la tradición flamenca con las novedades italianizantes que a principios del siglo XVI cuajaban en los reinos hispanos.

María y José, protagonistas de la escena, aparecen arrodillados en primer término adorando al Niño Jesús, que reposa directamente sobre el manto azul de su madre. El recién nacido está rodeado de un halo de finos rayos dorados en alusión a su divinidad y realiza un gesto con la mano derecha mientras cruza las piernas.

Detrás de san José aparecen tres ángeles de pie. Con dulces rostros, dos de ellos parecen conversar animadamente, mientras un tercero levanta las manos presentando sus respetos al que acaba de nacer.

Dios Padre, de busto, aparece en la zona superior derecha, rodeado de nubes y acompañado en la parte inferior por el Espíritu Santo en forma de paloma. Así, la Trinidad queda perfectamente representada entre la esfera celestial y el episodio que transcurre en el mundo de los humanos, el nacimiento y advenimiento del Hijo de Dios.

Uno de los pastores, tocado con un turbante y sujetando un cordero, participa de la escena central postrado de rodillas ante el Divino Niño. Los otros dos aparecen algo separados de la acción, en el exterior, parapetados detrás de un antepecho, uno de los cuales lleva consigo un instrumento aerófono. A sus espaldas, un vallado de madera y algo de vegetación les separan de una acción anterior en el tiempo relacionada con ellos, el Anuncio a los pastores, que ocurre en la lejanía con una aparición angélica que irradia luz entre el intenso cielo azul sobre una meseta coronada por un edificio, donde se encuentra un pastor rodeado de ovejas, que alza el brazo ante la sorpresa por el anuncio del ángel.

Iconográficamente, uno de los aspectos que más llama la atención es la presencia de san Juan Bautista niño, que aparece en primer término arrodillado en un reclinatorio de piedra rodeado de espesa vegetación entre la que destacan unas violetas, recibiendo así el Precursor un protagonismo notable al situarlo en el eje central de la composición y otorgándole el papel de intercesor de la humanidad ante Cristo. Dos ángeles vestidos con finos brocados presentan sus respetos al primo de Jesús, uno levantando las manos y el otro juntándolas en señal de oración. Su escala proporcional es muy diferente a la de los personajes principales.

Uno de los aspectos más significativos es la hibridación que se da en la exuberante arquitectura de corte clásico que cobija la escena, en la que los pilares moldurados decorados con motivos a candelieri conviven con las bóvedas de crucería que los rematan, lo que nos habla de ese lenguaje de transición y de cómo las novedades renacentistas italianas se adaptaban a la tradición gótica local existente.

El paisaje del fondo adopta una apariencia de bahía fluvial que se sitúa justo en el punto donde convergen las líneas de fuga que marcan las baldosas, y reproduce las habituales imágenes de la pintura flamenca exportadas a la pintura de los reinos ibéricos durante la segunda mitad del cuatrocientos, con una voluntad de detallismo y minuciosidad en la plasmación de un entorno natural con aves acuáticas y un molino con noria, por el que pululan una serie de diminutos personajes trazados en negro.

La obra destaca por su apariencia italianizante, palpable no solamente en la proliferación de motivos clásicos en la arquitectura, sino en otros detalles como la presencia de san Juan Bautista niño, que la vincula a las sacre conversazioni italianas, o en las actitudes de los pastores y ángeles presentados en conversación. La pintura remite a la etapa de madurez de Vicent Macip, la segunda y la tercera década del siglo XVI, un momento de su trayectoria en el que utiliza recursos ampliamente localizables en otras obras, tanto lo relativo a los tipos humanos, como a la introducción de italianismos en lo compositivo, iconográfico o decorativo.

obra.Datacion:

ca. 1510-1525

portlet.journal_content_structure_search-portlet.Tecnica:

Óleo sobre tabla

obra.Dimensiones:

88,5 x 64,5 cm

obra.Numero.Inventario:

64/2024

portlet.journal_content_structure_search-portlet.Procedencia:

Adquisición de la Generalitat (2024)